Hojas de Inspiración

El dominio de la mente (por Lakshmi Devi)

Rubén Guillén. prographimages@yahoo.com

En su condición habitual nuestra mente está llena de pensamientos y salta de una idea a otra. Algunas veces su rapidez nos produce ansiedad y este ritmo afecta nuestra capacidad de descansar. Los budistas llaman a este estado “mente de mono”. Sin embargo, es posible experimentar también un alivio de este río de pensamientos y entonces sentimos serenidad, plenitud y alegre abandono.

En esencia los caminos espirituales buscan aumentar la frecuencia e intensidad de esos momentos breves de paz, y para lograr esto el completo dominio de la mente resulta esencial. En esta conquista realizaremos que en la mente se esconden distintos tipos de pensamientos, y solo con la aplicación de ciertas técnicas podemos entenderla, ir más allá de sus movimientos y descubrir nuestras posibilidades de trascendencia.

La primera etapa del dominio busca invitar la calma en la mente. Para alcanzar este objetivo debemos aplicar disciplinas de meditación que nos conduzcan a una concentración intensificada. Al comienzo, una de las técnicas más eficientes para reducir nuestros ritmos mentales es la práctica de una respiración consciente y profunda, donde se observe la inhalación y la exhalación. Cuando se ha empleado esta técnica con perseverancia y paciencia, el paso siguiente consistirá en situar nuestra concentración “atrás” de la mente, donde se ubica el observador interior. Desde esta perspectiva, podremos avanzar al último paso que busca observar nuestros pensamientos entrar y salir de la mente. Con esta última disciplina estaremos en capacidad de percibir las dinámicas del pensamiento e iniciar un análisis interno.

En esta primera etapa comenzamos el proceso de ‘desidentificación’ y desapego de la mente, pues hemos dado excesiva importancia y poder a ella. Nos hemos identificado como seres mentales y nos aferramos y entretenemos con nuestros pensamientos como si fueran la única realidad, sin importar si son deseables o indeseables. No obstante, con la calma de los ritmos mentales y la posición del observador interior podemos iniciar una investigación profunda que purifique esta identificación, y revele las diferencias entre la mente y nuestro Ser interior, más libre, amplio y pacífico. Desde el observador comenzamos a ver nuestra dualidad y seremos capaces detectar y rechazar pensamientos que contradigan el proceso de evolución de nuestra conciencia. El objetivo final en esta etapa será ir más allá de la mente y guardar y reforzar los pensamientos valiosos y verdaderos.

En la segunda etapa del dominio de la mente, en orden de alcanzar conocimiento completo del Ser, se hace necesario lograr una completa quietud en el ser mental. Para ello debemos crear una superficie cristalina en nuestra mente para sentir el sosiego interior. La clave en este proceso está en invocar nuestra voluntad y concentración para vaciar la mente de sus contenidos. La idea es guiar nuestra atención de regreso a la fuente de la naturaleza real de nuestro Ser, donde se trascienden los pensamientos. Esta práctica fue ilustrada por el sabio Ramana Maharishi, quien propuso preguntar a nosotros mismos, cada vez que un pensamiento emerge, a quién pertenece ese pensamiento. Si logramos prevenir que nuestro intelecto responda este interrogante, seremos guiados como un flecha al blanco directo a nuestro Ser. En este estado de identidad con nuestro Ser interior realizaremos una profunda paz, y entraremos en contacto con un gran océano de silencio y una presencia Trascendental. De esta manera habremos abierto las puertas a infinitas posibilidades de creación y al contacto con la realidad universal.

La tercera etapa de este camino consiste en ser capaces de integrar estas experiencias en la vida, en nuestro ser activo y en nuestra personalidad exterior. A medida que retornamos al mundo físico nos encontramos con el influjo de los sentidos y nuestra mente se ve abrumada de nuevo. Entonces debemos aprender el arte de unir la mente con nuestros movimientos, y para ello la clave está en mantener nuestra atención en una sola dirección. Esta integración entre mente y vida mediante la concentración hace de todo el juego de la existencia una posibilidad de meditar en acción, un movimiento sagrado. Entrenar el Ser para unirse con la vida, nos guía a conquistar nuestra dispersión y nos prepara para recibir una Fuerza Elevada de Conciencia incluso durante nuestras actividades.

En las antiguas tradiciones, esta era una de las artes practicadas entre un maestro y sus discípulos. Esta fue una de las enseñanzas esenciales que recibí de mi Maestro, Premananda Deva. El Maestro observa de cerca al discípulo en acción, para ver si la mente de este se encuentra dividida o dispersa. La meta de este entrenamiento es unir la mente silenciosa con la acción, y desde allí manifestar el Ser interior en el mundo exterior. Aun sin la presencia de un Maestro que nos guíe podemos invitar la orientación de nuestro Maestro innato que todos poseemos. En este desafío nuestro guía interior nos ayudará a mantener la concentración y nos dirigirá hacia la unidad y armonía en nuestras actividades. La conciencia del Ser y su unidad con la acción simplifican la existencia, y brindan una perspectiva donde es posible descubrir un significado sagrado de la vida. Este sentido despierta un deleite y felicidad interiores que fluyen exteriormente en nuestras acciones y relaciones.

La calma realizada por el poder de concentración y observación; el vacío de la mente y la trascendencia logradas por la autoindagación, y la integración en el mundo conseguida con una mente unida en la acción son las tres etapas del Camino para convertir la mente en un instrumento maleable del Ser interior. Con este viaje aplicado a cada parte de nuestra naturaleza (mente, corazón, cuerpo) eventualmente nos transformaremos en un completo ensamblaje al servicio de una consciencia superior. Llegados a este punto dejaremos de sentir que nos enfrentamos a un enemigo interno que nos produce ansiedad y tensión, la mente ya no será un obstáculo en nuestro camino de evolución, ahora será nuestra aliada y con su ayuda florecerán la libertad, la verdad y el deleite.

5 Responses to “El dominio de la mente (por Lakshmi Devi)”

  1. DORA SIERRA

    MUY CONCRETO EL ESCRITO, CREO QUE ESE AQUIETAR LA MENTE Y ENFOCARLA CONSCIENTEMENTE HA SIDO MI BÚSQUEDA, GRACIAS. DORA

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  2. Amelie

    Me encantó! Realmente es un desafío para mi pero lo voy a practicar. Gracias Lakshmi por compartir enseñanzas tan fundamentales para nuestras vidas. Un beso y un abrazo fuerte!

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